El impacto negativo más importante del cannabis viene por los métodos de inhalación que los fumadores comunes exponen de forma habitual. Prender la hierba es una forma consistente de alcanzar las temperaturas necesarias para liberar los varios componentes que da al cannabis su potencia pero el hecho es que el efecto de la combustión causa daños significativos al sistema respiratorio. La inhalación libera agentes cancerígenos dañinos y una invasión de otros materiales directamente a través del aparato respiratorio a los pulmones. El efecto más inmediato es la irritación de la tráquea pero una exposición prolongada y cualquier fuente de humo caliente no es natural y es muy fuerte para los pulmones.

La vaporización requiere calentar la muestra hasta una temperatura de 180 a 210º, para que los principios activos (cannabinoides y terpenos) se evaporen pero sin llegar a quemar la materia vegetal, lo que sucede alrededor de 230º C.